Durante mucho tiempo, las redes industriales (OT) se consideraron “intocables” y aisladas. Estaban separadas del resto de la red corporativa y, por lo mismo, se asumía que el riesgo era bajo. Eso cambió. Hoy, sistemas de control industrial, plantas, líneas de producción y equipos críticos están conectados con IT, con la nube, con sistemas de gestión y hasta con proveedores externos.
El resultado es claro: lo que antes era un problema de TI, ahora puede convertirse en un problema de continuidad operacional. Una brecha ya no solo significa pérdida de datos; puede implicar detener una planta, afectar la seguridad física o quebrar contratos por no cumplir con niveles de servicio.
Aunque comparten tecnología de red, IT y OT tienen prioridades diferentes:
En IT, el foco suele estar en la confidencialidad y la integridad de la información.
En OT, la prioridad máxima suele ser la disponibilidad y la continuidad de la operación.
Eso cambia la forma de diseñar seguridad. No es lo mismo aplicar un parche o reiniciar un servidor de correo, que aplicar cambios sobre un PLC que controla una línea de producción 24/7. Por eso, los controles de seguridad en OT deben respetar las restricciones de operación, ventanas de mantenimiento, compatibilidad de versiones, certificaciones de fabricantes, entre otros factores.
Algunos riesgos frecuentes que vemos en terreno:
Equipos industriales expuestos con configuraciones por defecto o contraseñas débiles.
Segmentación de red insuficiente: OT y oficina “mezclados” en la misma red o VLAN.
Accesos remotos a equipos críticos sin controles adecuados (MFA, túneles seguros, registros).
Sistemas muy antiguos, sin parches disponibles, que requieren compensar con otros controles.
Falta de visibilidad: no se sabe con claridad qué equipos hay, qué software corren ni cómo se comunican entre sí.
En este contexto, un atacante puede moverse desde el mundo IT al mundo OT y provocar interrupciones serias, sin necesidad de un ataque muy sofisticado.
La protección de redes OT no se trata de “llenar de productos” el entorno, sino de diseñar una arquitectura segura que respete la operación. Algunos pilares clave:
Inventario y visibilidad: saber qué equipos, sistemas y protocolos están presentes en la red OT.
Segmentación y zonas: separar claramente OT de IT, y dentro de OT, crear zonas y conductos controlados.
Control de accesos remotos: uso de ZTNA/VPN seguras, MFA, registros y accesos acotados por rol.
Monitoreo especializado: soluciones capaces de entender protocolos industriales y detectar comportamientos anómalos.
Planes de respuesta específicos: procedimientos claros para incidentes en OT, considerando impacto en producción.
Arkavia ayuda a los clientes a conectar el mundo IT y OT de forma segura, sin frenar la operación:
Realizando diagnósticos de seguridad en entornos industriales.
Diseñando arquitecturas de red y de seguridad específicas para OT.
Integrando soluciones que permiten monitoreo, detección de amenazas y segmentación.
Acompañando a los equipos internos en la definición de políticas, procedimientos y planes de respuesta.
La meta es simple: que cada avance en digitalización y automatización industrial venga acompañado de una estrategia de ciberseguridad a la altura del riesgo y del impacto operacional
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